El viernes, después de acabar la jornada laboral, tocó hacer un desplazamiento muy largo. Teníamos que ir a Getxo, al noveno y penúltimo de los diez triatlones que componen nuestro #RetoPichón. El camino se hizo muy largo, pero viajábamos, con la ilusión de que estamos muy cerca de la consecución de este reto que nos propusimos allá por el mes de mayo.

Su cara de emoción esperándome al llegar a la meta, se me quedará grabada para siempre.

Como ya os comentaba en el anterior post, para este triatlón contaba con un aliciente muy especial. Hace unos años, dejé de jugar al baloncesto, pero seguía entrenando y veía con envidia sana como el hijo de mi amigo Juan Sánchez Cobos entrenaba con nosotros y compartía su pasión por este deporte con su padre, es algo brutal, que siempre he deseado hacer.

Pues bien, este triatlón ha sido muy especial y emocionante porque he cumplido uno de mis sueños, mi hijo Juan no solo me ha acompañado, si no que ha participado conmigo, ha sido una sensación muy grande ver su pasión por el deporte y también su sensibilidad por ayudar a los demás. El verme junto a él en una prueba ha sido una experiencia que nunca olvidaré. Su abrazo antes de que nos metiésemos en el mar a nadar, su grito “tu puedes pichón” y su cara de emoción esperándome al llegar a la meta, se me quedará grabada para siempre. ¡Muchas gracias, Juan. Te quiero muchísimo!

Getxo juan luis y su hijo

El sábado tocó recuperarse de tan largo viaje, coger fuerzas, revisar todo el material, pero sobre todo estar descansados porque al día siguiente iba a ser duro.

El domingo amanecimos muy temprano en Getxo, cogimos todo y nos fuimos hacia la zona de salida, el día empezó nublado, hacía mucho frío. El nado se hizo muy complicado por las numerosas rocas que había en los primeros metros del mar, y hasta que no logré superarlas, no pude continuar el transcurso con normalidad. Una vez finalizado el segmento de la natación empezó a llover de manera intensa, lo que hizo que el segmento de la bicicleta se complicara y fuera muy peligroso.

Y, por último, el segmento de la carrera. Como siempre, la entrada en meta fue muy emocionante, en esta ocasión incluso, tenía ganas de llorar de emoción, ya van nueve y cada vez se ve más cerca el final. ¡Ambientazo de gente! El reto sigue expandiéndose, los ánimos de la gente cada vez se hacen más numerosos y ya solo queda una semana y un triatlón, el próximo domingo 23 de octubre en Gijón finalizo mi reto.

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Mientras tanto, a seguir entrenando duramente esta semana para afrontar con garantías el último triatlón de mi reto y en lo económico solo queda una semana para intentar recaudar lo máximo posible para intentar ayudar a dos familias de la Fundación Luis Olivares.

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El #RetoPichón 2020 va a consistir en ayudar a las personas sordociegas
del Centro Santa Ángela de la Cruz que la ONG Apascide tiene en Salteras (Sevilla).

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