Hace algunos años empecé a impartir clases en seminarios, jornadas o conferencias sobre algunos pocos temas de los que puedo hablar. Al principio en mis intervenciones, había un momento en el que citaba una frase que, aunque ya la he hecho mía, no lo es.

Y esta frase es la siguiente: “El dinero está en los bares”.

Por aquel entonces era consciente de que quien me escuchaba decir esta frase pensaba cosas del estilo: “mira este, seguro que está todo el día de fiesta”, “en los bares no debe trabajar mucho”, etc. No sé si por mi juventud de entonces, tengo que confesar que me daba cierto reparo decirla e incluso nunca la ponía por escrito.

Recuerdo todavía el día que me llamo por teléfono la secretaria de un directivo andaluz para decirme que me invitaban a una clase magistral de gin-tonic que habían organizado. Solo éramos 20 los profesionales que habían seleccionado. Reconozco que aquello me dolió profundamente. Pensé que me habían elegido porque pensarían que yo era bebedor y, no solo eso, sino que estaba entre los 20 primeros bebedores de mi ciudad.

No obstante, como siempre he tenido claro la importancia de las relaciones sociales fui y de allí salieron 10 o 15 contactos muy interesantes, que luego con el paso del tiempo he cuidado y aprovechado para algún que otro proyecto profesional.

Desde hace algún tiempo, no solo no tengo ningún reparo en decir la frase de viva voz, sino que además tengo en todas mis presentaciones una transparencia donde la firmo como frase mía porque estoy totalmente convencido de que el negocio está en las relaciones.

Negocio-bares

Y el dinero, ¿está en los bares? Lo que tengo muy claro es que, en las oficinas de cualquier organización, independientemente de la forma jurídica que ésta tenga, no está. No cae del techo. Por eso, hay que salir fuera a buscar el dinero, en definitiva, el negocio.

Pero, ¿dónde está? En cualquier sitio menos en la oficina: en un curso, un seminario, una jornada profesional, un networking de cualquier tipo, una comida de antiguos alumnos de una escuela de negocio donde hayas realizado un master, en un MBA, en el camino de Santiago, en una boda, en un bautizo, practicando deporte, etc. ¡En cualquier sitio!

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Más de uno y de dos estaréis pensando: “pero hay que trabajar”. Ojo, por supuesto, pero eso es tan obvio que ni voy a entrar. De lo que yo estoy hablando es de trabajar, y de trabajar muy duro. Es un perfil de profesional difícil de encontrar, que tienen que saber compaginar la búsqueda del dinero, de los recursos y del negocio, con la gestión del día a día.

Digo que hay que trabajar duro porque no se trata de estar solo todo el día en la calle conociendo gente nueva por conocer. Se trata de que previamente hay que planificar muy bien a donde se va y por qué se va. Una vez realizados los contactos o conocido a aquellas personas que considero interesantes y que nos podemos aportar mutuamente, viene lo más importante: hay que cuidar las relaciones.

Esas relaciones que vamos haciendo día tras día hay que cuidarlas. Yo puedo tener una agenda con 6.000 contactos y no servirme para nada. Si no me preocupo de cuidarlos, todo el esfuerzo inicial no sirve para nada y esto ocurre muchísimo.

Y también tengo que cuidar la relación. Yo no puedo conocer a una persona un día por la mañana, y por la tarde pedirle dinero o proponerle un negocio. Las relaciones hay que madurarlas para que cuando llegue el momento sean efectivas.

Seguro que muchos podrán pensar que debe ser un placer estar todo el día fuera, de aquí para allá, conociendo a personas, en actos, eventos, etc. Pero si se hace de una manera profesional, como hay que hacerlo resulta agotador.

Y por eso nos cuesta mucho trabajo salir, no planificamos correctamente, estamos muy cómodos en nuestra zona de confort y buscar nuevos proyectos, negocios, conocer a personas nuevas, presentarse en “frio” a cualquiera se nos hace un mundo. Pero tenemos que esforzarnos y tenemos que salir, siempre buscando el equilibrio entre lo personal y profesional.

Cada día tengo más claro que EL NEGOCIO ESTÁ EN LOS BARES, y que tenemos que estar en cuantos más mejor para que pase cualquier cosa e ir cambiando porque si vamos siempre a los mismos encontraremos siempre lo mismo.

El #RetoPichón 2020 va a consistir en ayudar a las personas sordociegas
del Centro Santa Ángela de la Cruz que la ONG Apascide tiene en Salteras (Sevilla).

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