Todo empezaba viajando el lunes 2 de agosto a Villalba de los Barros, un pueblecito de 1.500 habitantes a 60 kilómetros de Badajoz a conocer en persona a la protagonista de la 6ª prueba del RetoPichón2021. Elena, una niña de 6 años muy linda, cariñosa y divertida, que le encanta jugar como a todos los niños.

Prometí no volver hasta no conseguir la medalla para Elena

Llegué despistado y allí estaban Lourdes, su madre, junto a su hermano Samuel esperándome en la puerta de su casa. Muy cariñosamente me invitaron a pasar. Y allí estaba ella como sin querer mirarme con Joaquín, su padre. ¡Qué linda es! Nos sentamos un rato – me encantó su hospitalidad, me sentí como en mi casa – y me contaron como era su día a día. Les conté lo que quería hacer, jugué un buen rato al fútbol con Samuel, y les prometí no volver hasta no conseguir la medalla para Elena. Me impresionó la lucha de Lourdes, su día a día. Sus ojos transmitían cansancio. Luego tocó despedirse y me pasé todo el trayecto de vuelta digiriendo todo lo vivido.

Han sido hasta la prueba (la subida al Pico del Veleta) dos semanas muy difíciles para mí. Está siendo unos meses muy intensos de entrenos, pruebas, trabajo y familia. Pero no solo físicamente sino también mentalmente. Mucha exigencia y teniendo que asimilar muy rápidamente todo lo que estoy viviendo.

Había que correr 50 kilómetros hasta la 2ª cima más alta de la península.

Y el sábado, 7 de agosto, tocaba viajar a Granada, menos cargado que habitualmente – solo había que correr 50 kilómetros hasta la 2ª cima más alta de la península – pero había que recoger el dorsal y prepararlo todo. Después me fui a dormir pronto porque sabía que al día siguiente iba a tener que sufrir muchísimo para llegar a la meta y conseguir la medalla para Elena.

A las 4 a.m. tocó levantarse, desayunar fuerte e irse para la salida. Fue muy emocionante encontrarme tan temprano a Yolanda y Sergio con sus tres hijas: Raquel, Ana y Eva. Una familia muy especial a la que quiero muchísimo. Siempre están ayudándome en todo lo que pueden. ¡Nunca olvidaré ese momento!

Y a las 7 a.m. dieron la salida. Tenía claro que había que ir reservando mucho para tener fuerzas en los últimos 12 kilómetros porque me habían comentado que eran muy duros. Salí tranquilo y fueron pasando los primeros kilómetros y me encontraba bien. Sin embargo, la dureza a partir del kilómetro 8 de la carretera fue brutal. Siempre subiendo y subiendo. Muchísimo desnivel. Los kilómetros empezaron a pasar muy lentamente. Había momentos en los que no podía correr del desnivel de la carretera. El sol empezó a hacer acto de presencia. Y en el kilómetro 40 aproximadamente empecé a notar que no iba. No tenía fuerzas. Solo me quedaba apretar los dientes y pensar por qué estaba allí, por qué de todo este esfuerzo.

Y por fin, empecé a ver a lo lejos la meta. No me lo creía, lo iba a conseguir. Y cuando me pusieron la medalla grité: “¡Elenita, la tenemos!” Buaaaaa.

Busqué rápidamente un sitio para recuperar el aliento. Cuando tuve fuerzas llamé a sus padres para decirles ¡la tenemos!. Ducha, recogerlo todo, alimentarse y vuelta para casa.

El mismo lunes, 9 de agosto, amanecí muy dolorido pero pensé ¡Hoy es el gran día! Le iba a llevar a Elena su medalla. ¡Qué nervios todo el camino! Tenía muchas ganas de llegar, verle su carita y ponérsela. Y llegué y allí estaba. Le conté lo que había hecho, cuantas personas le mandaban un beso y se la puse. Pude notar su emoción.

Lourdes había comprado unos helados, ¡qué bien me sentaron! Estuvimos un rato todos hablando. Jugué con Elena a los supermercados y con Samuel al futbol. Y tocaba despedirse. Pero una cosa tenía muy clara. Elena ya es parte de mi vida. Siempre la llevaré conmigo como a Leo, Adrià, Mia, Victoria y Pedro.

Durante el camino de vuelta solté algunas lágrimas de emoción por todo lo que estoy viviendo. Muchísimas gracias a todos los que estáis conmigo, lo noto. Queda mucho todavía, pero las ilusiones siguen intactas.

¡Hasta muy pronto!

Tenemos que ayudarles, a ellos y a todas las personas que sufren esta enfermedad. Si quieres colaborar con el #RetoPichón2021 puedes hacer tu donación al IBAN de la Asociación Piel de Mariposa: ES60 2100 1746 1802 0006 0048 (La Caixa) o al BIZUM 01814 con el concepto #RetoPichón.

 

El #RetoPichón 2021 va a ayudar a la ONG Debra Piel de Mariposa
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Nuestro objetivo: 21.500€.

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O por Transferencia: IBAN ES60 2100 1746 1802 0006 0048 (La Caixa). Concepto: #RetoPichon